El cambio climático constituye una amenaza creciente para el goce efectivo de los derechos humanos en Honduras, especialmente las poblaciones más vulnerables son las que enfrentan de manera desproporcionada sus efectos. Estos impactos agravan las desigualdades existentes y limitan el acceso a derechos fundamentales, como la vida, la salud, el agua, la alimentación, la vivienda y la seguridad. Si bien, Honduras ha establecido un marco normativo para abordar los desafíos ambientales y climáticos, las deficiencias en la implementación efectiva y la fragmentación institucional han obstaculizado una respuesta adecuada.